Introducción a la Cosmetología y los Cuidados Básicos de la Piel.
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Con el tiempo y de manera natural, el metabolismo de las células se ralentiza y empieza a mostrar sus efectos. Además, factores internos y externos —como la contaminación, el estrés y otros— también aceleran el envejecimiento.
Los signos de una piel madura son:
- Piel seca y deshidratada
- Aparecen las arrugas
- Tono más apagado
- Menos firmeza
- Manchas
- Piel reactiva
RECOMENDACIONES COSMÉTICAS PARA CUIDAR DE UNA PIEL MADURA
Los hábitos instaurados durante la piel joven se mantienen —y profundizan— en esta etapa.
- Limpieza diaria, siempre por la mañana y la noche.
- Exfoliación con mayor frecuencia. Para eliminar las células muertas, estimular la renovación celular, suavizar la superficie cutánea, activar el flujo sanguíneo e iluminar la piel.
- Sérum. Aplicá un sérum reparador para estimular la energía de las células y los mecanismos de defensa renovando su energía vital y luminosidad cutánea.
- Hidratación ¡siempre! Elegir una buena crema hidratante acorde al tipo de piel.
NUESTRO ROSTRO REFLEJA NUESTRA HISTORIA
La transición a una piel madura es inevitable y no tiene por qué ser motivo de estrés. Por el contrario: nuestra piel es reflejo de nuestra vida y de lo que hemos vivido. La piel guarda esos recuerdos.
Pensamos en el envejecer como un proceso noble y natural. Algo por lo cual estar agradecidas. Algo que honrar.
El secreto para tener una piel radiante es mantener una actitud positiva. Al final, ¡tenemos la edad que sentimos!
BASICS PARA CUIDAR TU PIEL, MÁS ALLÁ DE LA COSMÉTICA
La rutina de cuidado de la piel solo funciona si se lo complementa con hábitos de vida más sana. Eso incluye:
- Protegerse de la radiación UV
- Beber al menos 2 litros de agua diarios.
- No gesticular en exceso
- Dejar de fumar
- Alimentación sana, variada y equilibrada
- Descansar lo suficiente
- Practicar deporte
- Evitar el estrés
Una piel saludable es reflejo de un estilo de vida saludable.
*Fuente «La Beau Organic».