“El protocolo aparece regulado por una norma jurídica o consuetudinaria cuyo cumplimiento tiene carácter obligatorio. La etiqueta aparece impuesta por los usos sociales, cambiantes en el tiempo y en el lugar, no tiene carácter imperativo y su incumplimiento sólo puede acarrear una sanción social, y no siempre”.
Dr. Francisco López- Nieto y Mallo, experto en protocolo
Las reglas de cortesía y buena educación han estado presentes en todos los tiempos y culturas. Sin embargo, una sociedad en transformación constante no puede establecer normas rígidas ni universales de conducta, ya que dependen de las costumbres en las diferentes culturas. Por este motivo, existen dos grandes conjuntos de reglas, regulados por organismos diferentes, que se aplican de manera distinta según la ocasión: la etiqueta y el protocolo.
Estos conceptos tienden a ser confundidos debido a los elementos que tienen en común. La etiqueta y el protocolo implican normas de comportamiento establecidas para hacer la vida social más agradable, pero la diferencia es que la etiqueta regula la conducta personal y el protocolo establece los criterios de trato y procedencia de una persona o institución. La etiqueta no siempre implica reglas protocolarias, en cambio el protocolo sí incluye reglas de etiqueta en el comportamiento de cada persona. Examinemos esto con mayor detalle:
Etiqueta: La etiqueta se refiere a las normas de comportamiento social que rigen la interacción entre las personas en diferentes contextos. Estas normas son una guía para la conducta adecuada en situaciones sociales, ya sea en eventos formales, reuniones, cenas, comunicación escrita o en público en general. Generalmente, los padres se encargan de transmitir estas normas de etiqueta a sus hijos. La etiqueta cotidiana se refleja en varias situaciones a las que nos enfrentamos diariamente, entre las que se encuentran: cómo saludar, cómo vestirse apropiadamente, cómo comportarse en la mesa, cómo presentarse y despedirse, entre otros. No es necesario pertenecer a una esfera social privilegiada para conocer y actuar acorde a las normas de etiqueta cotidiana, se trata de la vivencia de un sentido común práctico. La etiqueta varía según la cultura y el entorno social.
Protocolo: El protocolo se refiere a un conjunto de normas establecidas para ceremonias y formalidades de carácter oficial, diplomático, militar, institucional o social. El protocolo abarca aspectos más estructurados y detallados, como el orden de entrada y salida de personas en un evento de carácter oficial, la ubicación de los invitados en actos gubernamentales, diplomáticos y reales, entre otros. El protocolo regula muchos aspectos de la vida pública de las naciones y, por lo tanto, influye en toda la sociedad y se refleja en las personas que la representan. Los países son regulados por un protocolo acorde con sus costumbres y conductas, ya que no pueden sujetarse a una ley universal que les impusiera formas de vida contrarias a sus hábitos.
En resumen, mientras que la etiqueta se enfoca en las normas de cortesía y buenos modales en situaciones sociales, el protocolo abarca un rango más amplio de reglas y procedimientos formales que regulan la conducta en eventos oficiales y ceremonias. Ambos conceptos son importantes para garantizar una interacción respetuosa y fluida en diferentes contextos y culturas.
A continuación veremos algunas normas de etiqueta generales, aplicables según el contexto: el saludo, los regalos, cómo comportarse en eventos sociales y en la vida cotidiana.