
El protocolo social es un tipo de protocolo que hace referencia al conjunto de comportamientos, hábitos y normas que, sin ser de obligado cumplimiento para la sociedad, son aceptados socialmente por una mayoría.
El protocolo social, por tanto, hace referencia al conjunto de comportamientos y normas de conducta que, a pesar de no ser obligatorias, se cumplen por estar socialmente aceptadas. La sociedad, con el fin de comportarse de forma correcta en público, tiende a respetar estas normas, que se han ido consolidando con el paso del tiempo. El protocolo social, en cierta forma, garantiza que se respeten las normas de convivencia. Por ello, se inculca desde la temprana infancia.
El protocolo social, como código de conducta general, abarca muchos aspectos relacionados con las normas de convivencia social. En este sentido, incluye aspectos tan diversos como los que se citan a continuación:
Estas normas, socialmente aceptadas, constituyen los hábitos de una persona que trata de vivir en armonía con la sociedad.
El principal objetivo del protocolo social es establecer reglas de conducta generales, siempre y cuando el suceso en cuestión no se rija por otro tipo de protocolo más formal y estandarizado.
En este sentido, la interacción social con individuos, la convivencia en espacios públicos, así como otra serie de situaciones, requieren de un protocolo general. En otras palabras, son normas de convivencia que se enseñan desde la infancia, y constituyen la forma de vida de cualquier individuo que desee vivir en sociedad.
Dependiendo del país al que hagamos referencia, el protocolo social podría cambiar.
Por ejemplo, mientras que un apretón de manos en España suele considerarse un saludo, en China podría llegar a ser, incluso, una ofensa.
Por esta razón, dependiendo de las costumbres que tengan los ciudadanos de cada país, el protocolo podría sufrir variaciones. De la misma forma que cambian las nacionalidades, los comportamientos también varían.