
El vino, consumido con moderación, se convierte en un gran aliado en el ámbito gastronómico. Es un producto que merece ser apreciado por el profesionalismo con el que se elabora. Ya sea que se prefieran vinos blancos, rosados, tintos o espumosos, siempre se puede disfrutar de la diversidad de sabores al combinarlos con una variedad de platos.
Un buen anfitrión sabe elegir el vino según la ocasión, abrir una botella con delicadeza y servir el vino de la forma y a la temperatura adecuada. A continuación, detallamos algunas recomendaciones en torno al vino para futuras reuniones sociales:
1. LA ELECCIÓN Y CONSERVACIÓN DEL VINO
Para seleccionar el vino adecuado, el anfitrión debe considerar el menú que se va a servir. Los vinos blancos y rosados suelen ser ideales para platos más ligeros como pescados o aves, mientras que los vinos tintos maridan bien con carnes rojas y platos más sustanciosos. Además, es importante almacenar el vino a la temperatura correcta y servirlo en copas apropiadas. Mantener las botellas en posición horizontal y en un lugar oscuro y fresco ayudará a preservar su calidad.
2. EL ORDEN DEL VINO
Se suele empezar por los vinos de aperitivo (finos, manzanilla, espumosos…), seguir por los blancos, los rosados y los tintos, y acabar con los generosos y dulces. Además, suelen servirse los vinos más jóvenes al principio y los de mayor crianza al final, que son más complejos y tienen más cuerpo.
3. CÓMO ABRIR LA BOTELLA
Al abrir una botella de vino, es importante que el anfitrión domine la técnica con elegancia y precisión. Hoy en día se consiguen fácilmente sacacorchos, tanto manuales como eléctricos, que permiten una apertura sencilla de la botella. Antes de abrir la botella, se debe cortar la cápsula con la navaja del sacacorchos y retirarla. Luego se debe apoyar la botella sobre la mesa, limpiar la boca, introducir el sacacorchos en el centro y girarlo para extraerlo con suavidad.
4. LA TEMPERATURA DEL VINO
Cada vino ha de servirse a su temperatura ideal. Sin embargo, aunque cada uno tenga sus requerimientos, existen ciertas pautas generales:
La temperatura debe conseguirse de manera gradual, sin meter el vino en el congelador. Para mantenerlo fresco en la mesa la mejor opción es una cubitera con hielo y agua. Para evitar el cambio de temperatura una vez servido, se recomienda sujetar la copa por el tallo y no por el cáliz.
5. EL SERVICIO DEL VINO
Para asegurar que el vino se mantenga a la temperatura adecuada, es aconsejable llenar solo un tercio de la copa al servirlo, e incluso menos en el caso de vinos blancos. El anfitrión demostrará un cuidado excepcional si prueba el vino primero, asegurándose de que esté en perfectas condiciones, antes de proceder a servir las copas de sus invitados. En el caso de vinos tintos, especialmente si son más añejos o no han sido filtrados, suele ser beneficioso verterlos en un decantador al menos una hora antes de su consumo para permitir que se oxigenen y se expresen completamente. Estos gestos refinados añaden un toque especial a la experiencia. Recuerda que servir vino es un acto de hospitalidad; mantener una actitud amable y atenta añade un toque especial a la velada.
6. LA DEGUSTACIÓN
Es posible optar por un solo vino que se adapte al conjunto del menú. En este escenario, se recomienda elegir un vino intermedio, es decir, uno que no sea ni muy joven ni demasiado añejo, para que armonice con los diferentes platos. Uno de los vinos más versátiles es el vino espumoso, ya sea cava, champán o prosecco. Las burbujas son magníficas compañeras para una amplia gama de platos, desde el aperitivo hasta el postre.
Si, por el contrario, se opta por la degustación de diferentes vinos, es aconsejable desplegar una variedad de copas de cristal. De esta manera, los sabores se mantienen puros y no se mezclan. Cada vino podrá expresarse completamente y realzar la experiencia gastronómica de los invitados.