Orígenes primitivos: el comienzo del protocolo

En un primer momento, el hombre primitivo se diferenciaba poco de los animales que cazaba. Comía cuando podía, a solas y con prisa, sin llegar casi nunca a sentarse. No necesitaba guardar miramiento para con otros comensales y nadie sentía la necesidad de que lo hiciera. 

Con el tiempo, la vida en comunidad buscó cierta uniformidad en las acciones diarias, aunque tuvieran lugar únicamente en el seno del clan o de la tribu y en el reducto de la familia. Las raíces del protocolo se remontan a aquellas sociedades antiguas, donde las tribus tenían reglas no escritas para guiar la conducta. En ese entonces, el protocolo se centraba en la jerarquía, el respeto por los ancianos y líderes, así como en la celebración de rituales y ceremonias que marcaban eventos importantes en la vida comunitaria. 

Algunos años más tarde, civilizaciones antiguas como la egipcia, babilónica y china desarrollaron sistemas de etiqueta y protocolo para la interacción en la corte y el comercio. De hecho, entre los libros más antiguos del mundo se encuentran los que abordan la materia de la conducta pública. Los viejos libros de ceremonial, los prontuarios rituales y las colecciones de consejos tenían como objetivo común organizar la conducta social. 

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