
Los regalos son una forma de agradecer, sorprender y complacer. Los regalos cumplen una auténtica función social tanto en el ámbito familiar, como en el laboral o empresarial. Tener un detalle con otra persona es una muestra de cortesía y amabilidad.
Cuando uno es invitado a la casa de alguien, siempre surge la pregunta: ¿debería llevar un regalo? Aunque en principio no sea una obligación, suele considerarse un gesto apropiado. En especial, si no existe un nivel de confianza considerable con el anfitrión.
Regalar es todo un arte. El escritor español Carlos Ruiz Zafón dijo en una ocasión: “los regalos se hacen por el placer de quien regala, no por el mérito de quien recibe”. Obsequiar algo es una forma elegante de agradecer la gentileza de una invitación, pero jamás debería ser una muestra de ostentación o superioridad. Lo ideal es llevar un pequeño presente, como flores o chocolates, sin hacer alarde de nuestros ingresos. Nunca se debe revelar el precio del regalo ni insinuarlo de ninguna forma. Asimismo, tampoco se debe alabar el regalo en exceso, enfatizando sus cualidades o calidad.
En el caso de cenas informales o reuniones con picoteo, si se tiene confianza con los anfitriones, es posible consultar directamente si desean que se aporte algo al menú para disfrutarlo todos juntos. Un regalo para los niños de la casa siempre es bienvenido, tanto por los adultos como por los pequeños. Si el regalo es un juguete que requiere pilas, es aconsejable comprarlas. Y si el juguete no hace ruidos molesto, mucho mejor.
Si uno asiste a la casa de alguien con quien no tiene mucha cercanía o si se trata de una cena de compromiso, según las reglas del protocolo social, es preferible evitar los regalos demasiado personales y las bebidas o comidas compradas de forma apresurada. El regalo debe entregarse en el recibidor al momento de saludar al anfitrión o anfitriona, antes de pasar al comedor junto a los demás invitados. En cuanto a qué regalo elegir, se pueden considerar varias opciones:
Un detalle importante a considerar es cómo presentar el regalo. Envolver o presentar el obsequio de forma elegante le otorga un valor adicional, no solo por el regalo en sí, sino porque demuestra interés por parte de quien lo hace. Acompañar el regalo con una nota agradeciendo la invitación es una buena idea.