
El personal de servicio en gastronomía (camareros, hostesses, bartenders, etc.) debe contar con los conocimientos para tratar a los clientes con amabilidad, profesionalismo y cortesía.
Su principal función, además de ofrecer un servicio de calidad, es hacer que el cliente se sienta cómodo, a gusto en las instalaciones y que disfrute del servicio brindado. No es lo mismo servir un plato o una copa con una sonrisa y con delicadeza que hacerlo de mala gana y con gestos groseros o poco delicados.
Por eso, estas son algunas consideraciones que todo prestador de servicio gastronómico debe tener en cuenta a la hora de ofrecer un servicio
No confundir atención con servilismo. Mientras que ser educado, amable y atento es esencial en la industria gastronómica y en cualquier entorno social, mostrar servilismo puede ser contraproducente y, en algunos casos, incómodo para el cliente. La diferencia clave entre una atención genuina y el servilismo radica en la autenticidad y la sutileza en la interacción.
Cuidar de la imagen e higiene personal. Los prestadores de servicio son la cara visible del establecimiento, así que su buena presencia es fundamental para generar una impresión positiva en el cliente. El cliente busca tener una imagen agradable de la persona que lo atiende, además de una atención educada y amable.
Además, al trabajar con alimentos, no hay excusas: la higiene personal debe ser impecable. Ten en cuenta las siguientes pautas para garantizar una buena imagen tanto personal como institucional:
Tener paciencia. La paciencia es un requisito fundamental para esta profesión. No olvides que estás tratando con personas, con todo lo que eso implica. Que un cliente exija un buen servicio es normal. Pero hay clientes y clientes… con algunos, además de buena educación, amabilidad y simpatía, ¡hay que tener mucha paciencia!
Para evitar frustraciones, es importante no tomarse las cosas de manera personal. Es fundamental conocer y entender tu rol como prestador de un servicio. Si te molesta que te pregunten alguna obviedad o que no te saluden, tal vez este no sea el trabajo indicado para ti.
Ser discreto. La discreción implica prudencia y sensatez. Es importante tener tacto a la hora de dirigirse hacia los clientes, compañeros de trabajo y superiores. Los prestadores de servicio siempre deben estar atentos a las necesidades de los clientes, pero sin ser invasivos. Deben respetar su intimidad, así como mantenerse alejados de la posible charlatanería entre compañeros de trabajo.