¿Cómo ser un buen invitado?

Un buen invitado siempre:

  • Avisa con antelación su ausencia, en caso de que se le presente algún motivo para no asistir al evento, para así darle la oportunidad al anfitrión de poder invitar a otra persona.
  • Obsequia al anfitrión o anfitriona un detalle la primera vez que se es invitado; llevar trufas, bombones o algún licor el mismo día o al siguiente, siempre será una opción conveniente.
  • Debe comer de forma educada, utilizando correctamente los cubiertos y evitando caer en excesos, por muy exquisita que esté la comida ofrecida.
  • Modera su consumo de bebidas alcohólicas, para evitar caer en un estado de excesivo furor que pueda poner en ridículo al mismo o a otras personas que le acompañen.
  • Expresa su satisfacción por la velada, felicita a la cocinera por la exquisita comida, etc., pero cuidando exageraciones y excesos en sus halagos. Serían totalmente contraproducentes.

Un buen invitado nunca:

  • Llega demasiado temprano o muy tarde; ya que, en el primer caso, es posible que pueda encontrar a los anfitriones sin arreglar, y en el segundo, retrasará la velada, ocasionando molestias a los demás invitados. La demora solo se puede exceptuar cuando existe una justificación válida.
  • Lleva una botella de vino a la celebración, ya que esto generará en los anfitriones la obligación de abrirla, y tal vez no haga armonía con el menú ofrecido. También es de poco gusto llevar algo de comer, ya que simularía una desconfianza hacia las capacidades del anfitrión o anfitriona.
  • Usa su teléfono móvil mientras comparte con los anfitriones o demás invitados, debe ser discreto con el uso del mismo y formar parte del momento a cabalidad.
  • Gesticula o señala a otra persona con un cubierto, es una acción de mal gusto.
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