El éxito es igual a los resultados menos las expectativas. Es decir, que aunque tengamos resultados, si nuestras expectativas son muy altas, es difícil que sintamos que hemos sido exitosos.
Éxito = Expectativas – Resultados
¿Por qué es importante que pensemos en esto? Porque es habitual que nos acerquemos a cualquier proyecto con unas expectativas muy altas. Si las reconocemos, y las identificamos, podemos hacer el ejercicio de achicarlas o, mejor, tener más claridad respecto de los resultados que tenemos que buscar para cubrir esas expectativas.
Mi definición de éxito, y que quiero compartirte hoy, es lograr que el mundo exterior se asemeje lo más posible a nuestro mundo interior: encontrar la armonía entre lo que somos y el mundo exterior que logramos. Me parece importante hacer este cambio porque el éxito vinculado al prestigio está demasiado ligado a la mirada de los demás, lo que hace que sea muy difícil encontrar el éxito sin corrernos de nuestro ikigai.