El espíritu emprendedor
Proyecto en marcha
Conclusiones

Emprender es un juego infinito

Los juegos finitos son los juegos a los que estamos acostumbrados, como un partido de fútbol, para los que nos ha educado la escuela. En estos juegos hay unas reglas claras, un principio y un final y un juez. La escuela, y el trabajo, tiene un principio y un final claro, el maestro o nuestro jefe es el juez que determina si ganamos o perdimos. 

La vida, y los emprendimientos, dice Simon Sinek, son un juego infinito. No hay claridad de quien va ganando y quién va prendiendo, no es claro el objetivo o quienes son nuestros competidores. En los emprendimientos es claro: podemos hacerlo en cualquier horario y cualquier momento, con las personas que queremos, podemos tener un éxito nulo y nuestros competidores pueden cambiar todo el tiempo. Pero sobre todo, podemos inventar las reglas. Saber que estamos en un juego infinito nos da la libertad de hacer las cosas como querramos. 

Por eso es importante, más que tener objetivos concretos (como tener nuestro primer inversor o cien mil compradores) ententender que lo que hacemos nos es muy propio y que creemos que vale la pena que exista. Ese debería ser nuestro punto de partida porque, quizás, la revolución que queremos crear venga dentro de mucho tiempo porque el mundo todavía no está preparado para eso que estamos haciendo. Pensemos en el caso de Amazon: estuvieron 25 años a pérdida hasta que lograron romper la ecuación. Hasta que el mundo estuvo preparado para su propuesta.  

Un juego infinito no tiene fin y no tiene marcador. Es un acercamiento a nuestro deseo, a nuestra búsqueda personal. Cuanto antes lo entendamos, mejor nos va a ir. 

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