Un punto central a la hora de emprender es encontrar objetivos que nos movilicen, que sean lo suficientemente inspiradores para que nos motiven a avanzar, pero muy a corto plazo, para que no sean imposibles de realizar.
Muchas veces, si no creemos que el logro va a darnos reputación, no logramos que nos movilicen. Tareas como entrevistar a alguien para que se sume a nuestro equipo o hacer tareas administrativas, no parecen gran cosa, pero si logramos identificar estas tareas como parte de un logro mayor, podremos sentirnos motivados por eso.
Nuestra sugerencia es que no te abrumes tampoco con muchos objetivos. Lo ideal es que tengamos 2 objetivos grandes semanales, y que hagamos como primera tarea de la semana las cuestiones administrativas que pueden desmotivarnos. Parece poco, pero verás cómo empezás a sentir que el tren de tu proyecto avanza. Recordá que dos objetivos por semana son cien por año.
Una buena práctica es, así como calendarizamos nuestros dos objetivos semanales, llevar una bitácora de logros. Te proponemos que todas las semanas, al terminar el viernes, hagas un repaso por las tareas que fuiste llevando adelante, identifiques lo que haz conseguido y lo anotes. Esto no solo te permitirá ser consciente de tus avances, sino que te dará un sentido de gratitud muy grande cuando tu motivación flaquee.