¿Por qué quiero ser camarero?

Es importante preguntarse “¿por qué quiero ser camarero?” para poder elegir el lugar adecuado para trabajar. La profesión de camarero requiere vocación y dedicación. 

Algunas preguntas antes de elegir este trabajo: ¿Me gusta atender gente? ¿Puedo estar en pie muchas horas? ¿Me gusta la gastronomía? ¿Quiero trabajar fines de semana y feriados? ¿Me gusta servir? ¿Quiero un trabajo por temporada o donde pueda crecer a nivel profesional? ¿ Necesito un trabajo de día o de noche?

El trabajo de camarero es un trabajo dinámico y exigente a nivel físico ya que se pasan muchas horas en pie, y se trasportan platos y bandejas pesadas. Es también un trabajo exigente a nivel emocional porque la atención al público de forma directa enfrentará al camarero a diferentes personas con energías distintas durante un mismo turno, él es la cara visible del establecimiento tanto si el servicio sale bien como si sale mal.

Para ser camarero se necesita carácter y buena actitud. Se puede y se debe aprender el oficio, pero sin actitud es imposible desarrollar un buen servicio. El trabajo intangible que desarrollan no se trata de lucirse, sino justo al contrario es no hacerse notar: centrar el protagonismo en el cliente

Juan Moll, consultor y jefe de operaciones internacionales del Grupo Robuchon, dijo: “Aprendí algo hace pocos días y es que si no amas a las personas no puedes ser camarero. Mi trabajo me lo ha dado todo en esta vida y sigue siendo mi pasión por más de 40 años de oficio. Me da igual que socialmente me digan Juan el camarero, sí y a mucha honra”.

Ser camarero no es un trabajo fácil, pero es un trabajo completo, formativo y muy gratificante. El camarero es el representante del cliente ante el restaurante y debe velar por su satisfacción. Al mismo tiempo es el representante del restaurante ante el cliente, por lo que la responsabilidad es con ambas partes y es por ello que los definimos como anfitriones.

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