Frecuentar diferentes lugares gastronómicos nos ayuda a conocer todas las variedades que la gastronomía puede ofrecer, desde comidas, bebidas a diferentes formas de prestar servicio. Si el camarero visita su lugar de trabajo como cliente podrá vivir la experiencia que viven sus clientes y entender qué funciona y qué no, y cómo puede hacer para mejorarla.
El paso por establecimientos de perfiles diferentes (el restaurante familiar de barrio, el restaurante con cocina de autor, y las diferentes experiencias culinarias) nos ayudará a conocer diferentes formas de prestar un servicio y entender las debilidades y las fortalezas de la profesión.
El maitre, Pablo Sacerdote (Cocina Hermanos Torres, Abac, entre otros), comenta: “El primer error surge cuando los camareros no aprenden a pensar como los clientes, a ponerse en su lugar. No tolero la cercanía invasiva, estoy a favor del servicio cercano y personalizado, pero el error más común se produce cuando se trata al cliente como a un amigo. Esa línea es muy fina y muchas veces se traspasa con facilidad. Los sumilleres cometemos el error de intentar adoctrinar haciendo prevalecer nuestros gustos, en vez de escuchar lo que quiere el cliente”.
Estas son algunas de las preguntas para hacernos a la hora de visitar un establecimiento gastronómico como clientes: ¿Cómo nos gusta ser atendidos? ¿Qué cosas destacamos del servicio? ¿Qué cosas nos molestan como clientes? ¿Qué actitudes nos hacen felices como clientes?