Un camarero es quien presta un servicio de atención al público en locales gastronómicos. Su función no es solo servir mesas, sino brindar atención al cliente, asesorándolo y guiando su elección. De esta forma, generamos ventas y hacemos de su estadía en el local una experiencia completa y positiva. Es por esto que definimos al camarero como un anfitrión y un vendedor.
El trabajo de camarero nos enseña, además, una gran cantidad de habilidades: de atención al público, manejo y resolución de problemas, capacidad comercial y trabajo en equipo, proactividad. Las cosas que se aprenden en esta profesión son aplicables y se necesitan, en otros trabajos, en los que seguramente valorarán la proactividad, la vocación de servicio y la flexibilidad para resolver problemas.
Ahora bien, ¿qué es un anfitrión? Un anfitrión es la persona que recibe a otra en su casa o en su mesa. Se ocupa de todos los detalles para que la velada sea un éxito: prepara la casa, diseña un buen menú, sabe recibir, atender, presentar y despedir. Se desenvuelve con soltura en las conversaciones e, incluso, sabe resolver con acierto los posibles conflictos e incidencias. De esta forma, el camarero se convierte en un anfitrión en el restaurante: recibe a sus invitados, los clientes, en su casa, su espacio de trabajo, y les ofrece la mejor experiencia posible.