
JEFES
Entender y respetar las jerarquías es importante. Es fundamental recordar que cuanto mejor se realice el trabajo, menos órdenes e indicaciones se recibirán, por lo que el foco debe estar puesto en hacerlo de manera excepcional. Recibir instrucciones de un jefe o supervisor no implica que los bartenders no tengan voz ni voto. Siempre que sea desde un enfoque propositivo y con respeto, pueden proponer mejoras en relación con el servicio.
Cuando los dueños o propietarios del establecimiento visiten el lugar, es importante que los bartenders los atiendan con la misma atención y cortesía que brindan a cualquier otro cliente. El estándar de servicio debe ser siempre el mejor, sin distinción.
Así como los clientes, los dueños también tienen diferentes personalidades. Es esencial saber identificarlas para comprender la mejor manera de relacionarse con ellos. Pueden ser dueños que mantienen distancia y se comunican principalmente a través del encargado, interviniendo solo cuando lo consideran necesario. Otros pueden comportarse como clientes privilegiados, visitando el lugar a menudo y observando el servicio, brindando comentarios al encargado si es necesario. También pueden ser dueños amigables y accesibles, manteniendo una buena comunicación con el personal. Este último tipo de perfil es especialmente propenso a recibir y valorar las ideas de mejora.
Una buena forma de entender la relación entre el empleado y el dueño es percibirse como un socio minoritario de la empresa. Esto puede ayudar a los bartenders a sentirse realmente parte de su lugar de trabajo. Siguiendo esta lógica, contribuir positivamente será beneficioso tanto para ellos como para el socio mayoritario, ya que el éxito de la empresa beneficia a todos.
SUPERVISORES, MANAGERS, GERENTES
Es importante para los bartenders comprender que sus supervisores o managers no están constantemente observando su trabajo para corregir errores. Estas figuras de autoridad pueden ser valiosas herramientas a la hora de solucionar problemas de manera eficiente. Por ejemplo, si un cliente pide cambiar la botella de vino por tercera vez consecutiva sin motivo aparente (el vino no está en mal estado y es la botella que el cliente pidió), en lugar de seguir insistiendo y acumular frustración, lo mejor será involucrar al gerente o supervisor. Esto ejemplifica una de las formas en que los bartenders pueden utilizar a su manager como aliado frente a situaciones complicadas con los clientes.