
Cuando finaliza el turno, es importante dejar todo preparado para el siguiente. Las tareas de cierre pueden variar según el lugar, pero las esenciales incluyen limpiar y ordenar todo lo utilizado durante el servicio, como cubiertos, vasos, copas y platos. También es necesario hacer un inventario de las bebidas para que el gerente pueda realizar pedidos si es necesario, y rellenar las heladeras para asegurarse de tener bebidas frías disponibles al día siguiente.
Si el turno termina tarde, y el establecimiento permanece abierto hasta que todos los clientes se vayan, es fundamental ser paciente y esperar a que todos los comensales se retiren antes de comenzar las tareas de cierre. Si surgieran problemas con los horarios, se debe hablar con los superiores para llegar a un acuerdo. Algunos lugares tienen un horario de cierre específico, mientras que otros no lo tienen. Si no se está dispuesto a trabajar sin un horario fijo, puede ser conveniente buscar empleo en otro lugar. Los clientes tienen derecho a quedarse hasta tarde si el local lo permite. Si llegan clientes cerca del horario de cierre, se les debe informar que el establecimiento está a punto de cerrar para que ellos decidan si desean quedarse o no.
Para complementar la información sobre este tema, puedes descargar y resolver el siguiente ejercicio, que pertenece a Dominando el Arte de la Hospitalidad, nuestro Manual de Ejercicios Prácticos para Profesionales Gastronómicos: