
El tipo de clientes puede variar según el lugar en el que se trabaje. En restaurantes, el contacto con los clientes suele ser ocasional, y la interacción principal ocurre con los camareros, quienes transmiten los pedidos de las mesas.
En restaurantes que cuentan con una barra para almorzar y/o cenar, es esencial estar bien preparados para atender a los clientes y conocer a fondo la carta de comidas. Aquellos que se sientan en la barra suelen ser personas relajadas que buscan una experiencia recomendada. Dado que se establece una interacción directa, se pueden aprovechar estas oportunidades para hablarles sobre los tragos, sugerir maridajes con la comida y preparar tragos personalizados. La cercanía con los clientes brinda la oportunidad de brindar un servicio especial.
En bares y cervecerías, los clientes buscan principalmente diversión y pasar un buen rato. Si no hay asientos en la barra, la interacción con el cliente puede ser breve pero igualmente importante. Es crucial estar atentos a sus peticiones y sugerir tragos cuando sea apropiado. En el caso de cervecerías, es fundamental conocer a fondo las variedades disponibles. La agilidad y organización son esenciales, ya que los clientes desean bebidas rápidamente. También puede ser necesario lidiar con clientes que han consumido en exceso; en tales situaciones, se requiere paciencia y profesionalismo al establecer límites y mantener la calma.
En discotecas, el bar es el centro de atención y se espera que el servicio sea rápido y eficiente. Los clientes que se atienden en el bar suelen estar allí para divertirse y consumir alcohol. La paciencia, la organización y la agilidad son fundamentales, y la preparación previa (mise en place) desempeña un papel crucial. Dada la alta demanda y la rápida rotación de clientes, el tiempo para socializar puede ser limitado, y los bartenders deben ser veloces para atender las múltiples solicitudes de bebidas de manera eficaz.
Por último, existe la categoría del cliente solitario en la barra, que a menudo son turistas que buscan una experiencia acogedora. Estas personas suelen estar abiertas al diálogo y buscan la atención del bartender. Muestran interés en los tragos y están dispuestos a recibir sugerencias. Estos clientes suelen ser los más gratificantes, ya que permiten que el bartender exprese su habilidad y creatividad en la preparación de tragos. Brindarles atención personalizada puede crear una experiencia memorable tanto para el cliente como para el bartender.
A pesar de que hay clientes específicos del bartender, todos los clientes que ingresan al establecimiento gastronómico son clientes del bar o del restaurante de manera general. Es decir que debemos saber resolver problemas que pueden surgir no solo en nuestra barra, sino también en cualquier lugar del establecimiento. Para ponerlo en práctica, puedes descargar y resolver el siguiente ejercicio, que pertenece a Dominando el Arte de la Hospitalidad, nuestro Manual de Ejercicios Prácticos para Profesionales Gastronómicos.