La apariencia personal

Tener una buena apariencia personal es imprescindible para el trabajo de hostess. El primer contacto del cliente con el establecimiento gastronómico es a partir del hostess y por lo tanto, su imagen personal refleja la identidad del lugar. Es importante clarificar que cuando se habla de apariencia no se hace referencia a la belleza física, sino a lo que se comunica a través de la imagen exterior.

La imagen exterior se construye a partir de factores externos como la vestimenta, el maquillaje y el peinado, y el uso de perfumes, y de factores internos como la actitud, la postura corporal y el lenguaje. Se debe tener en cuenta que la imagen que el hostess presenta debe ser acorde al lugar y al horario de trabajo, especialmente al seleccionar los elementos externos si no hay una norma establecida previamente por el local. 

Aunque la buena apariencia no se refiere a la belleza física, es importante mantener una buena forma, ya que es un trabajo en el que se debe estar muchas horas de pie y por momentos muy dinámico. Estar en forma no solo mejora la apariencia, sino que promueve una mayor agilidad y reduce las posibilidades de sufrir una lesión.

La vestimenta, ya sea un uniforme o ropa propia, debe estar impecable y prolija, acorde al lugar en el que trabaja (no es lo mismo un hostess de discoteca que de restaurante de alto nivel). Al ser un trabajo dinámico, se recomienda seleccionar ropa cómoda. Si se utilizan calzados con taco, se debe elegir una opción que permita estar de pie muchas horas sin sufrir dolores o molestias que hagan perder el foco y la paciencia.

El maquillaje y peinado deben estar en sintonía con el lugar y el horario de trabajo. Por lo general, más simples durante el día y más llamativos en la noche. Se recomienda no cubrir la cara y especialmente los ojos para mantener una buena comunicación no verbal con los clientes. 

Un hostess trabaja en un establecimiento gastronómico donde lo más importante es brindar al cliente una excelente experiencia gastronómica. Por lo tanto, no debe usar perfumes intensos que interfieran con el aroma de la comida o fumar

En cuanto a los factores internos, la actitud del hostess debe expresar seguridad, confianza y amabilidad. El cliente debe percibirlo como una figura de autoridad y sentirse cómodo con su trato. En cuanto a la postura corporal, el hostess debe permanecer erguido sin parecer soberbio o arrogante y moverse con gracia al acompañar a los clientes a su mesa. Finalmente, el hostess debe tener una buena capacidad de comunicar de manera clara y educada. Se debe mirar al cliente a los ojos y, en caso de que sea un grupo, mirar a todos cuando se habla.  El puesto de hostess requiere una buena dicción (forma de pronunciar).

Finalmente, se debe mencionar que el hostess no solo debe presentar una apariencia personal prolija y en concordancia con el lugar de trabajo, sino que también es responsable de mantener su área de trabajo en el mismo estado. El área de recepción debe permanecer limpia y ordenada en todo momento porque es la primera sección del establecimiento que el cliente puede ver al entrar y parte de su primera impresión del local.

Para complementar la información sobre este tema, puedes descargar y resolver el siguiente ejercicio, que pertenece a Dominando el Arte de la Hospitalidad, nuestro Manual de Ejercicios Prácticos para Profesionales Gastronómicos:

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