Las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (reconocidas por su sigla ETA en distintos ámbitos vinculados a la alimentación) son enfermedades provocadas por el consumo de alimentos infectados con una cantidad suficiente de contaminantes. Los alimentos ingeridos pueden estar en su forma natural, estar preparados o ser simplemente agua; sin embargo, contienen los patógenos introducidos anteriormente en la lección “La contaminación biológica” o componentes químicos perjudiciales.
Los síntomas varían de acuerdo con el tipo de contaminante ingerido, la cantidad que había en el alimento o la cantidad de alimento contaminado consumido, el nivel de salud previo del cliente. Sin embargo, hay ciertos signos comunes presentes en quienes sufren una ETA. A continuación se listan estos síntomas:
Asimismo, no se debe olvidar que si bien las ETAS tienen un efecto a corto plazo por lo general, hay ciertas enfermedades de largo plazo que también pueden surgir a partir de la ingesta de alimentos contaminados. Por ejemplo, la Escherichia Coli puede provocar fallas de riñón en niños y bebés, la Salmonella puede provocar artritis y serias infecciones, y la Listeria Monocytogenes puede generar meningitis o un aborto en las mujeres embarazadas.
Es por esta razón que los establecimientos gastronómicos deben mantener buenas prácticas de higiene en la manipulación de los alimentos. A continuación se detalla una lista con los principales factores que contribuyen al surgimiento de ETAS.