La contaminación física implica que cualquier objeto o partícula inanimada puede incorporarse en los alimentos. Esto sucede porque el manipulador de alimentos utiliza un reloj, pulseras, o anillos, entre otros. Asimismo, la procedencia de esta contaminación puede ser del entorno de trabajo. Por ejemplo:
- Un trozo de techo que cae sobre el plato
- Parte de las herramientas utilizadas para la elaboración
- Insectos que pueden estar en el ambiente
- Huesos o espinas de alimentos
¿Cómo podemos evitar estos riesgos? Entre otras formas, podríamos destacar:
- Todos los trabajadores deben de cumplir con las normas de higiene
- Inspeccionar los alimentos una vez separados de su envoltorio original para evitar posibles restos
- Comprobar el buen estado de los utensilios de cocina
- Proteger adecuadamente las lámparas situadas sobre la zona de elaboración de alimentos.