
Un local debe cumplir ciertas normas para que pueda ser habilitado y comenzar a recibir comensales.
En un principio, al seleccionar la ubicación para establecer el local gastronómico, se deben evitar zonas que tengan focos contaminantes en las proximidades.
En términos de diseño del local, se debe respetar el principio de la marcha hacia delante. Esto implica que prima el flujo de trabajo, desde la recepción de los alimentos, su preparación y transformación llegando hasta su servicio o expedición, de manera que sea siempre hacia delante, sin posibilidad de cruces ni retornos.
Finalmente, se deben tener en cuenta los materiales de construcción. En un establecimiento gastronómico se deben elegir para que sean lisos, lavables, no absorbentes (para evitar la aparición de focos con microorganismos) y resistentes a los productos de limpieza porque dada la actividad del local se debe higienizar continuamente.